Investigadores del IIS La Fe determinan un nuevo marcador en Esclerosis Múltiple que anticipa la respuesta al tratamiento y predice la agresividad de la enfermedad

  • El 35% de los pacientes con síndrome clínico aislado de EM pueden sufrir un brote el próximo año
  • Este nuevo marcador permite seleccionar a los pacientes, por primera vez para aplicarles un tratamiento u otro

Valencia 21 de Septiembre de 2010

Investigadores del Grupo de Esclerosis Múltiple del Instituto de Investigación Sanitaria (IIS) del Hospital Universitari i Politècnic La Fe, en colaboración con investigadores del Hospital Clínico Universitario de Valencia y del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, han determinado un marcador en el líquido cefalorraquídeo que predice que un 35% de los pacientes con síndrome clínico aislado de Esclerosis Múltiple (EM) sufrirán una recaída de la enfermedad durante los próximos doce meses.

Se trata de un tipo de marcador IgM en bandas oligoclonales, lípido específicas, de suma importancia para el pronóstico de la enfermedad, tal y como se deduce del reciente estudio publicado por el Grupo de Investigación del IIS La Fe en Esclerosis Múltiple, dirigido por el Dr. Bonaventura Casanova, en la revista Journal of Neuroimmunology.

En palabras del Dr. Casanova, “hemos observado que cuando se detecta el marcador IgM en el líquido cefalorraquídeo, en aquellos pacientes que sufren un brote clínico aislado de la enfermedad, la probabilidad de sufrir una segunda recaída, y así establecer el diagnóstico de la enfermedad, es mayor”.

Y lo que es más importante, la detección de este marcador añade un factor pronóstico de agresividad al producirse un segundo brote antes del primer año de haber sufrido la primera recaída.

En este sentido, este primer estudio de pronóstico, publicado en Journal of Neuroimmunology, enlaza con un segundo estudio de respuesta al tratamiento, publicado en la revista Multiple Sclerosis por el mismo equipo de investigación.

A través de este segundo estudio, los investigadores del IIS la Fe han demostrado que aquellos pacientes que tienen bandas lípido específicas en el líquido cefalorraquídeo presentan más brotes de EM, y de forma más temprana, que aquellos pacientes que no las tienen, estando en tratamiento con Interferón Beta.

De las conclusiones de este segundo estudio se desprende que, por primera vez se podrá seleccionar a los pacientes para la aplicación de los tratamientos. “El 85% de los pacientes que no tienen este marcador en el líquido cefalorraquídeo y estén sujetos a tratamiento convencional, tienen la probabilidad de mantenerse sin brotes por un periodo de cuatro años” señala Casanova.

Por el contrario, los pacientes que presentan este marcador sufrirán una recaída de forma temprana, y por tanto, un fracaso terapéutico con el inmunomodulador denominado Interferón, lo que indica que son susceptibles de recibir tratamientos más agresivos.

“Por otra parte, queda abierta la duda, si estos pacientes que no responden al Interferón, podrían responder a otro hipotoinmunomodulador, el Acetato de Glatiramer, con un mecanismo de acción distinto. En esta línea, existe algún dato en la literatura que apunta a que posiblemente éste fármaco podría ser efectivo en este grupo de pacientes”, apunta Casanova.

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